Pero si ya lo decía mi madre, y
antes que ella mi abuela: “no hagas eso…
que te vas a enterar”.
Pues sí, ahora “DO NOT DO” que también nos vamos a
enterar. Pero si eso de no hacer creo que lo hemos hecho desde hace mucho
tiempo. Bueno, no todos, pero muchos si, ¿verdad? Yo por lo menos desde que me
lo decía mi madre.
Y a la tendencia de que la medicina
parsimoniosa procura prescindir de las prácticas de poco valor se van
uniendo o han aparecido antes junto a otras múltiples estrategias y recomendaciones
sobre dejar de hacer lo que vale para poco o nada: desde las Recomendaciones
de la semFYC, hasta las Recomendaciones
de la Sociedad Española de Bioquímica Clínica y Patología Molecular (SEQC),
por no aburrir al posible lector. Parece
quedar claro qué debemos los sanitarios dejar de hacer y que va a beneficiar a
nuestros pacientes. Pero recapacitando, y releyendo las medidas, y buscando en
otros foros con sólo poner estas palabras mágicas del título de mi entrada, y también
leyendo a Lola en este mismo blog, compañera de nuestro Diploma, me parece
que no está todo dicho.
¿Dónde se habla en el do not do de “medidas
contra el despilfarro?, o de la corrupción, del fraude, de la burocracia o
de las medidas que se toman a sabiendas de su ineficacia tan sólo por su cariz
político-electoralista,… ¿Y
de la profesionalización de los gestores? Igual no leí bien todo el
documento, o como dice Lola “Quizá
el error haya sido el focalizar éstos objetivos en los tratamientos de los
pacientes y en la petición de pruebas diagnósticas (radiología, laboratorio,
etc.)”. Pero puede que también, y como expresa Jordi
Varela en la entrada de su blog “Uso inadecuado de las grandes estructuras sanitarias” , <<ahora sólo nos toca aplicar la ley de Sutton* (con sentido comunitario por favor)>>.
En los tiempos que
corremos, desde luego que hay que meditar parsimoniosamente qué si y qué no
hacer, por el bien del paciente y también de la sociedad en su conjunto y de nuestras organizaciones sanitarias, por el bien de los
que vienen detrás nuestro a los que debemos dejarles un mundo mejor, también
una conciencia mejor de qué es lo que se debe hacer y lo que no se debe hacer
como sanitarios, como gestores y como personas.
Aunque el
viaje de mil millas comienza con el primer paso, como reza el antiguo proverbio
budista, para mí que ese primer paso se ha quedado quizás un poquito corto,
apuntando casi acusadoramente a los que más cerca están más cerca de la
población a la que se atiende, aunque los grandes números económicos estén mucho
más arriba en las organizaciones sanitarias y sociopolíticas.
A. Caravaca
abril, 2017
* John Wennberg tomó prestado el
nombre del atracador más famoso de EEUU de mitad del siglo pasado, Willie
Sutton, que cuando le detuvieron y le preguntaron que por qué robaba bancos,
respondió que porque era donde había dinero. Inspirándose en las palabras de
Sutton, Wennberg nos anima a que detectemos el derroche y que sepamos reorientar
esos recursos hacia los programas comunitarios tan necesarios para la
casuística actual.

Que importante es dejar de hacer aquello que no nos aporta nada nuevo, dejar de consumir aquellos fármacos que "deben tomar de por vida", dejar de solicitar pruebas diagnósticas que no nos van hacer cambiar el tratamiento o la forma de actuar...todo ello en beneficio del paciente, buscando siempre una mejor calidad en la asistencia sanitaria; pero no es menos cierto que es cuestión de tiempo, no es fácil, dejar de ser complaciente, en un entorno que el paciente ha de conseguir todo lo que quiere,que se requiere tiempo para que entienda de la importancia de nuestra actuación .
ResponderEliminarPero pienso que se logrará, vemos como estamos cambiando y pienso que en poco tiempo iremos consiguiendo nuestro objetivo de una manera más sencilla.