DEJAR DE HACER EN GESTIÓN SANITARIA
En los últimos años y
dentro de la cultura de la
Gestión Clínica, se han ido introduciendo una serie de
objetivos a cumplir llamados del “No hacer”. Estas iniciativas han tenido éxito
en algunos países de nuestro entorno y se han querido implantar en nuestro
país, con campañas desde el ministerio de Sanidad, sociedades científicas, la SEMF YC y la SERAM. Hasta ahora dichas
campañas no han tenido la respuesta esperada.
Quizá el error haya sido el
focalizar éstos objetivos en los tratamientos de los pacientes y en la petición
de pruebas diagnósticas (radiología, laboratorio, etc.). Esto, visto así por
los profesionales derivó en un rechazo al asociar éstas medidas con el simple
ahorro económico impuesto desde arriba. Es más importante el ahorro, dicen los
profesionales que la calidad asistencial.
Volvemos a la realidad, la gestión
clínica choca de nuevo con la demanda de la población, a veces con razón y a
veces sin ella, pero son los profesionales los que están entre la espada y la
pared para cumplir con la calidad asistencial y con los objetivos de gasto.
Entre éstos objetivos se encuentran
el no dar antibióticos en la sinusitis aguda, ni en bacteriurias asintomáticas,
no tratar la hipercolesterolemia en mayores de 75 a los, no autoanálisis en diabetes
mellitus II no insulinizados.
Además hay veces en que se aprecia
que lo que exigen estos objetivos está poco fundamentado en la evidencia o
incluso empeora la salud.
Otro problema que choca cada vez más
con el cumplimiento de éstos objetivos es la “medicina defensiva “que se
realiza en la puerta de urgencias de los centros tanto de Primaria como de
Hospital, que supone un aumento de las pruebas diagnósticas. El dejar de hacer
choca con la elevada presión asistencial, la elevada frecuentación, el elevado número
de recetas, el escenario presupuestario, la sensación subjetiva de baja
eficiencia y los flujos de pacientes burocratizados (1).
Como solución para poder implantar
la estrategia de “dejar de hacer “los autores, y yo soy de esa opinión,
proponen la gestión compartida ente profesionales para intentar disminuir la
carga asistencial y evitar burocracias (2,3).
De todas formas mi opinión es que
éste tema se encuentra englobado por una falta de definición clara en la forma
de funcionamiento de los servicios de A Primaria y Hospitalaria, como se
comprueba en diversas comunidades autónomas.
1.
Gutiérrez Sequera JL, Narvona Rodríguez FJ. Dejar de hacer. Estrategias para
reducir la carga de trabajo , mejorar la satisfacción profesional y mejorar la
eficiencia. Distrito Sanitario Guadalquivir 2008.
2. López
Alonso, Sergio R; Gala Fernández, Bienvenida; Rodríguez Gómez, Susana;
Rodríguez Morilla, Felipe. Metodología participativa como estrategia para la
personalización de los cuidados. Index de Enfermería [Index Enferm] (edición
digital) 2007; 56. Disponible en http://www.index‐f.com/index‐enfermeria/56/0709.php.
3.
Gestión compartida de la demanda asistencial entre médicos y enfermeras en
Atención Primaria Martín Santos FJ, Morilla Herrera JC, Morales Asensio JM,
Gonzalo Jiménez E. Gestión compartida de la demanda asistencial entre médicos y
enfermeras en Atención Primaria. Enferm Común 2005; 1(1).
Soy enfermera desde hace 15 años y nunca, hasta hace un par de años que comencé mi formación en gestión, había destinado ni un minuto en pensar que los recursos son limitados y las necesidades todo lo contrario, hablando en términos sanitarios.
ResponderEliminarEn la formación universitaria no nos hacen cuestionarnos que cada técnica, tratamiento, actuación, decisión, etc. en nuestro ámbito laboral, tiene un coste y hacerlo o no, supone dejar de hacer otras muchas cosas (la existencia del coste de oportunidad). Por ahí debería empezar la teoría del “hacer o no hacer”, “reinvesión o desinversión”, formándonos a los profesionales que trabajamos en el sistema en estos conceptos que influyen tanto en la optimización del uso de recursos y en la sostenibilidad del sistema.
Todos empleamos este tipo de decisiones en nuestro entorno cotidiano. Cada día en nuestros hogares tenemos que elegir si comprar un libro o un ebook, un jamón serrano o uno de cebo, cambiar el coche o arreglarlo, por poner ejemplos de lo más mundanos. En cambio, en el entorno sanitario nos alarmamos cuando dejan de financiar un medicamento o se dejan de utilizar una prueba diagnóstica como si nos “quitaran” parte de nuestra salud y el presupuesto fuera infinito.
Por lo tanto, debemos tener un momento de reflexión al respecto, todos; usuarios, profesionales, formadores y gestores. Los tres primeros, tendrían que partir de una adecuada formación y/o información. Y desde el punto de vista de gestores y autoridades políticas competentes, y siguiendo esta línea, se debería trabajar de forma valiente y común (sin intereses electoralistas) para crear una única entidad nacional que evalúe e informe sobre las tecnologías sanitarias-coste efectivas y realice programación presupuestaria y análisis marginal (AIPAM) tal y como se expone en el artículo de Campillo y Bernal (1).
Es indiscutible que nuestro sistema sanitario es ejemplar en muchos sentidos y por lo tanto, mantenerlo y que sea sostenible depende de este tipo de acciones. A este objetivo deberían encaminarle las decisiones gestoras, incluyendo la reinversión-desinversión de tecnologías sanitarias.
1. Campillo-Artero C y Bernal-Delgado E. Reinversión en sanidad: Fundamentos, aclaraciones, experiencias y perspectivas. Gac Sanit. 2013;27(2):175-179.
No he podido dejar pasar de largo tu entrada Lola, porque yo también creía que se merecía esto del "do not do" un poco de esfuerzo por mi parte, desde luego comparto contigo que no todo lo que hay que dejar de hacer está en las manos de los profesionales que estamos junto a los pacientes, y creo que entre las medidas a tomar igual también algunas deberían partir desde despachos con más poder decisorio que el de una consuta sanitaria.
ResponderEliminarPermitidme romper una lanza a favor del uso racional del medicamento que, como su propio nombre indica, no responde sólo a un criterio economicista. Dejo un poco de legislación por si se quiere profundizar: Real Decreto Legislativo 1/2015, de 24 de julio, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de garantías y uso racional de los medicamentos y productos sanitarios (BOE núm. 177, de 25 de julio de 2015). Ver prescripción-dispensación, art. 87, y sustitución art. 89. Siempre que se habla del tema de fármacos conviene también recordar que la resistencia a los antimicrobianos es uno de los principales problemas de salud pública actuales, según OMS, y que viene condicionado por las prácticas asistenciales, y en particular por el uso excesivo de los antimicrobianos en trastornos en los que no aportan beneficios.
ResponderEliminar