Según parece los
recortes en la asistencia a la Atención Primaria
durante el período 2014 – 2015 superaron más de un 4% a los realizados en el
conjunto del sistema sanitario. Esto se publica
a través de un informe presentado en la Asamblea conjunta de
Vocalías de Atención Primaria y Médicos Tutores
dentro del marco de la V
Convención de la
Profesión médica.
La información se puede consultar en
la Web del
Ministerio de Sanidad (portal estadístico de la consulta interactiva) y en los
indicadores clave del SNS
En dicho informe aprecia que
mientras que el recorte en inversión sanitaria pública total entre 2010 y 2014
se recortó en el 10,7%, en Atención Primaria lo hizo en un 14,7%.
Dicho informe pone de manifiesto
además importantes desigualdades de medios a nivel de las diferentes CC.AA.
.Así se aprecian grandes diferencias en plantillas, actividad e
infraestructuras, cupos, etc.
Baste ver que en Castilla y León hay
más centros de Salud que médicos de familia. En Andalucía los médicos de
familia atienden a una media diaria de 34 consultas mientras que en Cataluña
atienden a 23 pacientes.
Lo milagroso en mi opinión, es que a
pesar de todo lo anterior el sistema sigue funcionando, sin colapsarse.
Sólo en Cataluña se redujo el
presupuesto de Atención Primaria un 20% en cinco años.
Con todo ello estamos asistiendo a
un progresivo cansancio y quemazón del personal sanitario de la Atención Primaria
y a un descrédito progresivo por la especialidad de médico de familia, que
debería ser “ sagrada “ para el sistema sanitario, ya que es la puerta de
entrada al mismo. No hay más que ver los números MIR que cogen la Especialidad cuando
ya no quedan otras más atractivas. Asíno se puede seguir mucho tiempo.
Otros países como Inglaterra han
primado y cuidado a sus médicos de Atención Primaria y han hecho potente a
dicha especialidad, mientras que en España ha sido lo contrario.
Sí, hay recortes, en presupuesto, en
personal, en medios, en Farmacia, etc y por mucho que lo queramos negar es así.
Los profesionales ponen lo mejor que tienen de sí mismos pero a veces el
colapso puntual del sistema es inevitable. Reflejo de lo anterior puede ser el
reciente informe del aumento de agresiones a facultativos en todo el territorio
nacional desde el pasado año, posiblemente porque la población no entiende de
recortes ni de listas de espera.
Mi esperanza es que de la crisis
pueden salir soluciones adecuadas siempre que quede alguien con un punto de
vista a futuro.

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