martes, 21 de marzo de 2017

¿Qué hace un chino……….. en el Sáhara?


Foto Javier Piury
           

              En esas fechas yo también estaba por aquellas tierras inhóspitas, por aquella realidad silenciada y casi olvidada por lo crónico de su situación. Viajé con un grupo de españoles, sanitarios, cooperantes: en la foto los tenéis, también viviendo una experiencia vital extraordinaria.
 
                                                                                                                   

                Pero no es esta la historia que os quiero contar. No, no es esta.                 
             La historia que os quiero contar es la de estas gentes que no tienen más “remedio” (quería decir otra cosa pero me salió eso) que vivir su vida en unas condiciones  que ni por asomo soy capaz de describiros: por más que lo intente, por más vídeos y enlaces sea capaz de poneros.
            
                Entre las mil y una fotos que hacemos en cada campaña de cooperación os voy a dejar esta de una de las criaturas que atendemos.
Foto A. Caravaca
              Leed, leed el mensaje de su camiseta:"Nacida para ganar"
            Desde luego: o ganas y sobrevives, o mueres. No hay otras opciones para esta gente, inmersos en un maratón continuo, en una necesidad perenne de gritar ¡Nike¡!Nike¡como decía Filípides.
            La prensa nos inunda a diario con tantas y tantas historias que parece que el corazón se nos vuelve inmune a estas historias: a la del chino de ElPaís y a la de tantos y tantos hombres y mujeres, niños y ancianos que como la cría de la foto tiene la necesidad de vencer día a día la adversidad y tener la esperanza como color de su bandera, y aunque sus experiencias vitales tengan que ser por narices extraordinarias, seguro que les gustaría pasar más desapercibidos y no salir en la prensa sólo cuando la desgracia se hace tragedia.
                                                                                                                                                         
 
            Nosotros, a pesar de la foto que os puse al principio no corrimos el Sahara Marathon 2017: corrimos todo lo que pudimos para hacer el trabajo que nos llevó allí.
            Desde casi septiembre de 2016 ya estábamos corriendo para encontrar algo de financiación, para encontrar medicación, fungibles y compañeros de viaje para esta aventura solidaria, humanitaria y necesaria. Corrimos para coger el vuelo a Madrid, y de allí a Argel y luego a Tinduf (Argelia). Corrimos para que en 15 días pudiésemos atender al máximo de refugiados y de entre ellos intervenir al mayor número de pacientes posibles, sobre el terreno, que no en su tierra, con las posibilidades que hay.
            Y si, aprovechamos para innovar en gestión: gestionamos tiempo y escasos recursos, pocos fungibles y limitados fármacos, mínimo personal y mucho trabajo que realizar. Demasiadas emociones.
            Y corrimos finalmente para volver a nuestra zona de confort, a “gestionar” nuestra vida cotidiana. No hubo prensa y no hubo medalla, ningún medio de comunicación chino se hizo eco de la  “experiencia vital extraordinaria que hemos vivido”.
            Francamente no me preocupa, porque es posible que; al igual que a la cría de la foto; a otros muchos refugiados saharauis, muchos más que los participantes del maratón de este año, le hayamos podido ayudar en su carrera diaria por la vida.
            No nos traemos medallas, si la satisfacción del trabajo hecho.
            
           Nacida para ganar. Un chino en el Sáhara. Me quedo con la extraordinaria experiencia vital de todos aquellos niños que no conocen otra que su dura realidad y con la esperanza de volver a correr para ayudarles.


Antonio Caravaca
Marzo, 2017

No hay comentarios:

Publicar un comentario