| Foto Javier Piury |
En esas fechas yo también estaba por
aquellas tierras inhóspitas, por aquella realidad silenciada y casi olvidada
por lo crónico de su situación. Viajé con un grupo de españoles, sanitarios,
cooperantes: en la foto los tenéis, también viviendo
una experiencia vital extraordinaria.
Pero no es esta la historia que os quiero contar. No, no
es esta.
La historia que os quiero contar es
la de estas gentes que no tienen más “remedio” (quería decir otra cosa pero me
salió eso) que vivir su vida en unas condiciones que ni por asomo soy capaz de describiros: por
más que lo intente, por más vídeos y enlaces sea capaz de poneros.
Entre las
mil y una fotos que hacemos en cada campaña de cooperación os voy a dejar esta
de una de las criaturas que atendemos.
| Foto A. Caravaca |
Leed, leed el mensaje de su camiseta:"Nacida para ganar".
Desde luego: o ganas y sobrevives, o mueres. No hay otras opciones para esta
gente, inmersos en un maratón continuo, en una necesidad perenne de gritar ¡Nike¡!Nike¡como decía Filípides.
La prensa
nos inunda a diario con tantas y tantas historias que parece que el corazón se
nos vuelve inmune a estas historias: a la del chino de ElPaís y a la de
tantos y tantos hombres y mujeres, niños y ancianos que como la cría de la foto
tiene la necesidad de vencer día a día la adversidad y tener la esperanza como
color de su bandera, y aunque sus experiencias vitales tengan que ser por
narices extraordinarias, seguro que les gustaría pasar más desapercibidos y no
salir en la prensa sólo cuando la desgracia se hace tragedia.
Nosotros, a
pesar de la foto que os puse al principio no corrimos el Sahara Marathon 2017: corrimos todo lo que pudimos para hacer el
trabajo que nos llevó allí.
Desde casi
septiembre de 2016 ya estábamos corriendo para encontrar algo de financiación,
para encontrar medicación, fungibles y compañeros de viaje para esta aventura
solidaria, humanitaria y necesaria. Corrimos para coger el vuelo a Madrid, y de
allí a Argel y luego a Tinduf (Argelia). Corrimos para que en 15 días
pudiésemos atender al máximo de refugiados y de entre ellos intervenir al mayor
número de pacientes posibles, sobre el terreno, que no en su tierra, con las
posibilidades que hay.
Y si,
aprovechamos para innovar en gestión: gestionamos tiempo y escasos recursos,
pocos fungibles y limitados fármacos, mínimo personal y mucho trabajo que
realizar. Demasiadas emociones.
Y corrimos
finalmente para volver a nuestra zona de confort, a “gestionar” nuestra vida
cotidiana. No hubo prensa y no hubo medalla, ningún medio de comunicación chino
se hizo eco de la “experiencia vital
extraordinaria que hemos vivido”.
Francamente
no me preocupa, porque es posible que; al igual que a la cría de la foto; a
otros muchos refugiados saharauis, muchos más que los participantes del maratón
de este año, le hayamos podido ayudar en su carrera diaria por la vida.
No nos
traemos medallas, si la satisfacción del trabajo hecho.
Nacida para
ganar. Un chino en el Sáhara. Me quedo con la extraordinaria experiencia vital
de todos aquellos niños que no conocen otra que su dura realidad y con la
esperanza de volver a correr para ayudarles.
Antonio Caravaca
Marzo, 2017
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