martes, 14 de marzo de 2017

Less is more

    Desde que hace algunos años, el Dr.House, aportó a mi conocimiento el concepto de Navaja de Ockham, varias veces se ha repetido en mi biografía. La premisa que ante un problema complejo e igualdad de condiciones,  la respuesta más simple es posiblemente las más satisfactoria me pareció inicialmente una escusa, pero con el tiempo aprecio esta premisa y cada vez la tengo en más estima.

Cuando nos enfrentamos a un problema en sistemas de información sanitarios, muchas veces procuramos desplegar complejos algoritmos que en sus ramificaciones lleguen a todas los rocambolescos escenarios que nuestra bizarra mente de laboratorio pueden atisbar. Afortunadamente poco a poco vamos consiguiendo aplacar estas ansias de demostrar cuan sesudo somos y bajamos a los casos de uso que realmente tenemos que cubrir y hacer ésto con la mayor de las simplezas, simplezas al menos para los profesionales, que son los que se enfrentan a nuestras creaciones.

    Tenemos pocas referencias en nuestro entorno para vernos reflejados, pero muchos ejemplos que nuestros usuarios, los profesionales o ciudadanos usan con gran aceptación y que quizás nos deberíamos asomar a sus usos y costumbres. Si en Facebook cuando estás escribiendo una entrada reconoce que estás hablando sobre uno de tus contactos, si eso es reconocimiento del lenguaje natural y podemos extenderlo a sinonimias y diferentes formas de escribirlo, por qué no hacerlo, si a ellos les funciona.

    En las aplicaciones que manejamos en las consultas o en los despachos siempre tenemos tres capas sobrepuestas: una capa de interfaz, que siendo la más apreciada por los profesionales es para los programadores muchas veces la menos cuidada y quizás la más simple, cómo vemos las cosas, donde estás y cuánto de accesibles las tenemos en una pantalla de ordenador. La segunda capa es la capa de negocio, realiza las validaciones, no nos permite poner letras en campos numéricos, hace que si marcamos que es diabético nos sugiera que lo gestionamos por el proceso de diabetes méllitus, y cosas así, es más complicada, más delicada y que muchas veces nuestros profesionales están acostumbrados a que sea una capa pobre e ineficaz y a mi modo de ver es la que más importancia debe tener, para facilitar el trabajo clínico y sobre todo para absorber la mayor cantidad de información posible sin necesidad de que el profesional se esfuerzo para ello. La tercera capa es la base de datos, un repositorio de información, con gran facilidad de búsqueda en ella que permite que el negocio se desarrolle con datos anteriores y que la información perdure, mucho más tecnológico.


    La simplicidad llevada al extremo es una hoja en blanco donde el profesional escriba y el negocio interprete y sugiera. Quizás sea excesivo y desconcertante, pero a partir de aquí podemos trabajar en simplicidad.  

    Parque Jurásico nos enseñó que la vida se abre paso y que por mucho que nos empeñemos en procurar que el agua trascurra por nuestros cauces, los profesionales utilizan las herramientas en función de los resultados que les reportan y si la herramienta no les rasca la espalda, tampoco ellos lo harán. 

1 comentario:

  1. Meridianamente Claro Joaquin, la simplicidad debe acompañar a las aplicaciones informáticas, pero veo que en estos momentos, debe ser muy dificultosa ser simple y claro en la historia de salud, y que esta nos devuelva datos y registros, no te digo. Buen post

    ResponderEliminar