martes, 7 de febrero de 2017

De 37,5 a 35

¿Os parece que hablo de un descenso de temperatura? No es precisamente esa la intención. Estos números expresan lo que en realidad sí ha descendido:  la crispación y por qué no decirlo “el cabreo” de los funcionarios y empleados públicos autonómicos que, desde junio de 2012 y como consecuencia de la crisis económica, vieron incrementada su jornada laboral de 35 a 37,5 horas semanales, eso sí, sin repercusión en sus nóminas.

  
A día de hoy y desde el 16 de enero de 2.017, estos trabajadores afectados recuperan nuevamente su jornada laboral de 35 horas según establece el Decreto-ley 5/2016, de 11 de octubre, por el que se regula la jornada de trabajo del personal empleado público de la Junta de Andalucía.


Pero hagamos un breve análisis de la situación que se originó. Veamos el antes y el después de este derecho suspendido y nuevamente recuperado.

En el antes nos podemos plantear: ¿Cómo repercutió la ampliación de la jornada laboral en el sector sanitario? Y más concretamente, ¿qué medidas se adoptaron en los centros sanitarios?. El incremento de jornada de dos horas y media semanales se materializó en: ampliaciones de turnos de trabajo, laboralización de sábados, nombramientos eventuales formalizados mes a mes con una jornada ordinaria al 75% (con una reducción por tanto del 25%), descenso en el número de contrataciones (inestabilidad laboral y asistencial), descenso en la tasa de reposición… y quizás la más impactante, el recorte en el número de jornadas complementarias para el personal facultativo (guardias médicas y continuidades asistenciales).

Después de casi 5 años, ¿ante qué situación nos enfrentamos?, ¿se ha recuperado la calidad en el empleo?, ¿qué repercusión tiene este incremento de jornada laboral en el sector sanitario?, ¿cómo se va a afrontar nuevamente la pérdida de 2,5 horas semanales de jornada laboral?.... Y así podríamos seguir enumerando muchos interrogantes que a fecha de hoy están puestos encima de la mesa de todos los directivos de hospitales, áreas de gestión sanitarias, distritos de atención primaria…..que buscan soluciones para que esta nueva medida no vaya en detrimento de la calidad asistencial ni profesional.

Teniendo en cuenta que, durante este período, en concreto a partir de enero de 2.015 y de forma paulatina, los nombramientos eventuales han recuperado la jornada del 100%, y que estamos inmersos en un proceso de interinación para dar estabilidad a los que venían ocupando una plaza de estructura del centro, las respuestas a estas cuestiones podrían pasar por varias soluciones, pero nos las que están en la punta del iceberg son: el incremento en el número de contratos que palíen la jornada laboral que dejan de realizar los profesionales y la recuperación de jornadas complementarias del personal facultativo (bien jornadas de presencia física y/o localizada, bien continuidades asistenciales). La toma de una u otra decisión estará en manos de los responsables de cada centro que intentarán que el incremento presupuestario que supone la disminución de la jornada laboral no merme la calidad en la prestación de los servicios.


Llegados a este punto podríamos concluir con una reflexión: tras casi cinco años de soportar medidas austeras (incremento de jornada, disminución contractual, recortes económicos, etc., etc.,) que intentaban hacer sostenible el sistema sanitario buscando un reequilibrio económico pero que han ido convergiendo hacia una recuperación de nombramientos eventuales a jornada completa del 100% y un proceso de interinación en curso, ¿volvemos con la implantación de las 35 horas a la situación inicial de junio de 2.012?, ¿ha merecido la pena este camino recorrido para volver al punto de partida?.

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