miércoles, 31 de mayo de 2017

Antinflamatorios ó Analgésicos: QUÉ USAR

Antiinflamatorio o analgésico: ¿Sabes cuál usar para el dolor?

Las enfermedades que como síntoma (ya sea único o junto a otros) presentan dolor, necesitan para su control el uso de fármacos analgésicos (“antidolor”) que pueden ser sólo eso: analgésicos o, además, pueden ser también antiinflamatorios.
 Un analgésico tiene una sola función: quitar o paliar el dolor y un antiinflamatorio tiene dos: quitar o paliar el dolor y la inflamación.
Muchos de nuestros pacientes hablan de unos y otros confundiéndolos y no sabiendo porqué les prescribimos unas veces “este” y otras “aquel”.
Es todo fármaco que ayuda a aliviar el dolor. Alguno de ellos también pueden ser antipiréticos (bajan la fiebre). Actúan sobre todo tipo de dolor que no conlleve inflamación y, cuando ésta existe, también se usan como coadyuvante (junto) de los antiinflamatorios.
  Suave: Paracetamol (Gelocatil) Metamizol (Nolotil).
 Moderado: Codeína, Tramadol (Adolonta).
 Potente: Morfina, Fentanilo


Estos fármacos además de tener efecto analgésico (contra el dolor) y antipirético (contra la fiebre) actúan sobre la inflamación disminuyéndola, lo que contribuye en gran manera a la mejoría del dolor cuando éste es de tipo inflamatorio.
Los mejores antiinflamatorios que existen son los corticoesteroides (la famosa “cortisona”), pero debido a los efectos secundarios que presentan sólo se usan cuando la patología así lo requiera.
Le siguen en eficacia los Antiinflamatorios No Esteroideos a los que conocemos por sus siglas: AINES
Ejemplos: Diclofenaco (Voltaren), Ibuprofeno (Espedifen), Naproxeno, Aspirina (aunque su uso hoy en día está muy limitado), Indometacina (Inacid), Meloxicam, Celecoxib, Etoricoxib, etc.
Las diferencias entre los distintos AINES son mínimas, pero hay gran variación en la tolerancia y respuesta de cada paciente, por eso lo que a uno le va bien a otro puede resultarle menos útil.
Todos los AINES son gastrolesivos, por lo que en determinadas circunstancias van a precisar de un protector gástrico para su uso; también disminuyen la agregación plaquetaria con el consecuente riesgo de presentar una hemorragia. Los AINES aumentan la TA (Tensión Arterial).
Se han de usar con mucha precaución cuando se administran a pacientes con deterioro de la función renal, hepática y cardiaca.

Aunque no están específicamente indicados para tratar el dolor también se utilizan en caso de no conseguir controlarlo con los analgésicos y los AINES. Siempre se añaden a ellos (no se sustituyen por ellos) y de ahí el nombre de coadyuvantes:
• Antiepilépticos: Gabapentina y Pregabalina (Lyrica).
• Antidepresivos.


Si el dolor es de origen claramente inflamatorio, empezaremos con un AINE y, si esto no es suficiente, lo combinaremos con un analgésico empezando por los más suaves y acabando con los más potentes. Si el dolor es de origen mecánico empezaremos con un analgésico y, en caso de no ser suficiente, podríamos cambiarlo a otro más potente o añadirle un AINE.
Tanto los analgésicos como los AINES tienen una vida media variable, es decir, el tiempo que permanecen en el torrente sanguíneo y son eficaces, varía entre 4 y 12 horas; en el mercado hay algunos en presentación “retard”, lo que significa que el comprimido está preparado para ir liberando la sustancia poco a poco (se utilizan más en dolor crónico).

Yo acostumbro a dar al paciente un apunte con las horas y las diferentes tomas, pautando un horario que les resulte fácil de recordar. En el caso de que ambos fármacos deban tomarse cada 8 horas, estos serían dos ejemplos:
Si un paciente no mejora tras tomar un AINE no debe añadir otro AINE diferente, porque no conseguirá una mejoría del dolor pero sí que aumentarán los efectos secundarios, en estos casos lo que se ha de añadir es un analgésico.
Esta es una información clara para aportar a los pacientes, así podrán entender las diferencias entre ambos componentes. Es una forma de paliar la utilización indiscriminada de los dos tipos de medicamentos y a destiempo.

  •  Ocu: 2 febrero 2016
  •  Analgésicos. Clasificación y usoVol. 27. Núm. 8. Septiembre 2008 Elsevier




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