Este título bien podría ser cualquiera de los artículos
que vemos en las revistas médicas de cualquier especialidad, pero no
todos a los que va dirigida esta entrada tenéis porqué leer estas “aburridas
revistas”, a veces con escabrosas imágenes.
Pero no: no quería hablar de un caso. Me salió así “a propósito del
proceso de Consentimiento Informado”.
El
Consentimiento Informado(CI) es un proceso de información dirigido al paciente
o persona usuaria del sistema sanitario, expresado de manera verbal por regla
general, salvo en los casos legalmente exigidos para que se preste de forma
escrita, pero que en cualquier caso ha de tener un reflejo documental en la
historia clínica y que responde a un desarrollo practico fundamental del
principio de autonomía, en relación a potenciar el desarrollo efectivo de los
derechos de la ciudadanía. Estos aspectos están regulados en la Ley 41/2002, de
14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y
obligaciones en materia de información y documentación clínica. Tal como se
ordena en BOJA el 6 de agosto de 2009.
Pero
para mí, sigue siendo un reto, un acto clínico de una magnitud muy pero que muy
importante. Fundamentalmente porque el tiempo que se necesita y del que se
dispone para el mismo no es suficiente; sea por la complejidad de algunas
intervenciones o procederes a los que se refiere el CI; y
también porque sea por la formación de quien recibe la información o por la
situación que se ha creado tras el diagnóstico, se requiere de un ambiente
diferente, de una temporalidad distinta: no un acto único.
Desde
luego este proceso, a menos a mi entender, es una situación a veces muy
compleja y para la que no siempre tiene uno recursos propios y sanitarios todo
lo adecuado que quisiéramos: La información que se da en el documento de CI es
a veces, por no decir siempre, desbordante, sofisticada, inescrutable. Pasa de
tecnicismos legales a otros clínicos; tiene apartados varios, lugares donde
firmar y donde tan sólo poner una cruz. Y no es que critique el formato, pero
no puedo por menos que ponerme en la piel del paciente y en la de los
familiares/representantes de aquel (que en ambos lados he estado) para
comprender por qué ponen la cara que ponen cuando les das al menos tres hojas
del formato papel de CI.
En este módulo IX, del diploma motivo de estas entradas
en nuestro blog, la aparición de aspectos del proceso de CI no sólo eran
necesarios sino imprescindibles, pero claro, a toda esta complejidad
informativa-legal-emocional que se crea en dicha situación, se suma esta otra
noticia que por casualidad leo entre café y descanso del módulo: “Tresde cada diez españoles no saben que la Tierra gira alrededor del Sol”.
Dije antes que había estado, y
así ha sido, en ambos lados de la mesa: como paciente /representante
de paciente, y todos los días como médico: sigo reconociendo que este proceso,
el de CI, es delicado como ninguno. Esto, no sólo no deberíamos olvidarlo, sino que no vendría mal hasta ensayarlo para
que además de saber técnicamente como practicarlo también sepamos transmitir la
información sin que suene a chino, sin que parezca que nos lavamos las manos…
sin que dejemos pasar de largo la oportunidad de ponernos en la piel del
paciente para hacerle sentir un poco menos mal y algo menos sólo.
Tarea difícil, casi como
convencer a esos tres de la noticia, que hace ya varios siglos que sabemos que
es laTierra la que da vueltas alrededor del Sol.
Antonio Caravaca
Mayo, 2017

Recuerdo que hace años se cambiaron las fichas técnicas de los fármacos para hacerlas más fácilmente entendibles, si bien es cierto que sigue habiendo una parte de la población que prefiere delegar ciertas decisiones en los demás (no sólo médicas) pero no por ello se debe dejar de avanzar en el empoderamiento del paciente, en hacerlo partícipe en la toma de decisiones que afectan a su salud. Son muchos siglos de paternalismo médico que no se pueden eliminar de un plumazo pero que se puede ir superando con voluntad e interés por ambas partes.
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