lunes, 1 de mayo de 2017

Proceso de Consentimiento Informado: A propósito de Un caso



          Este título bien podría ser cualquiera de los artículos que vemos en las revistas médicas de cualquier especialidad, pero no todos a los que va dirigida esta entrada tenéis porqué leer estas “aburridas revistas”, a veces con escabrosas imágenes.  
           Pero no: no quería hablar de un caso. Me salió así “a propósito del proceso de Consentimiento Informado”. 


                Pero para mí, sigue siendo un reto, un acto clínico de una magnitud muy pero que muy importante. Fundamentalmente porque el tiempo que se necesita y del que se dispone para el mismo no es suficiente; sea por la complejidad de algunas intervenciones o procederes a los que se refiere  el CI;  y también porque sea por la formación de quien recibe la información o por la situación que se ha creado tras el diagnóstico, se requiere de un ambiente diferente, de una temporalidad distinta: no un acto único.

               Desde luego este proceso, a menos a mi entender, es una situación a veces muy compleja y para la que no siempre tiene uno recursos propios y sanitarios todo lo adecuado que quisiéramos: La información que se da en el documento de CI es a veces, por no decir siempre, desbordante, sofisticada, inescrutable. Pasa de tecnicismos legales a otros clínicos; tiene apartados varios, lugares donde firmar y donde tan sólo poner una cruz. Y no es que critique el formato, pero no puedo por menos que ponerme en la piel del paciente y en la de los familiares/representantes de aquel (que en ambos lados he estado) para comprender por qué ponen la cara que ponen cuando les das al menos tres hojas del formato papel de CI.


                En este módulo IX, del diploma motivo de estas entradas en nuestro blog, la aparición de aspectos del proceso de CI no sólo eran necesarios sino imprescindibles, pero claro, a toda esta complejidad informativa-legal-emocional que se crea en dicha situación, se suma esta otra noticia que por casualidad leo entre café y descanso del módulo: “Tresde cada diez españoles no saben que la Tierra gira alrededor del Sol”.

                Y entonces, ¡ay Dios mío!, ¿cómo les digo a estos tres que tienen que firmar un documento que es un requisito legal que les otorga una ley que vela por su autonomía como paciente y garantiza sus derechos en materia de información y documentación clínica, y que no es otro papel para justificar a los profesionales sanitarios por si la “cag…” perdón: por si pasa algo, para no pillarse los dedos?

                Dije antes que había estado, y así ha sido, en ambos lados de la mesa: como paciente /representante de paciente, y todos los días como médico: sigo reconociendo que este proceso, el de CI, es delicado como ninguno. Esto, no sólo no deberíamos olvidarlo,  sino que no vendría mal hasta ensayarlo para que además de saber técnicamente como practicarlo también sepamos transmitir la información sin que suene a chino, sin que parezca que nos lavamos las manos… sin que dejemos pasar de largo la oportunidad de ponernos en la piel del paciente para hacerle sentir un poco menos mal  y algo menos sólo.

             Tarea difícil, casi como convencer a esos tres de la noticia, que hace ya varios siglos que sabemos que es laTierra la que da vueltas alrededor del Sol.

Antonio Caravaca
Mayo, 2017

1 comentario:

  1. Recuerdo que hace años se cambiaron las fichas técnicas de los fármacos para hacerlas más fácilmente entendibles, si bien es cierto que sigue habiendo una parte de la población que prefiere delegar ciertas decisiones en los demás (no sólo médicas) pero no por ello se debe dejar de avanzar en el empoderamiento del paciente, en hacerlo partícipe en la toma de decisiones que afectan a su salud. Son muchos siglos de paternalismo médico que no se pueden eliminar de un plumazo pero que se puede ir superando con voluntad e interés por ambas partes.

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