domingo, 14 de mayo de 2017

Tras el "Not to do" llega el no decir... en gestión.

             Seguir y leer a Ángel López siempre es excitante y sorprendente, su visión sobre la medicina de familia desde el escarpado risco de la medicina rural no deja indiferente ni a propios ni a extraños. Cierto es que en algunas cuestiones diferimos en nuestros posicionamientos pero su entrega y ejercicio profesional son encomiables.

              En una de las últimas entradas de su blog nos habla de lo que precisamente un médico nunca debería decir a sus pacientes y viene bajo el sugerente título de "Tras el no hacer llega el no decir…." Muchas veces la palabra de uno mismo en otra situación o temporalidad diferente y sobre todo la de otros compañeros tiene un poder inusitado, y lo que se dice como coletilla en una conversación médico-paciente se hace ley. Claros ejemplos de esto son el tan famoso “esta medicación se la tiene que tomar mientras viva y que no se la cambien” o todo un clásico de las consultas externas de hospital “si su médico lo hubiera mandado antes, ya estaría operado”.

              A raíz de ese post pensé en que los gestores también dicen cosas que quizás nunca deberían decir al igual que muchas veces hacen cosas que nunca deberían hacer. Por ello enumero mis cinco frases que un gestor nunca debería pronunciar:

El ciudadano siempre lleva la razón. Como ente público y al servicio de la población nos debemos a nuestros ciudadanos y nos organizamos en función de sus necesidades y preferencias, bien es cierto que muchas veces, casi todas, sus necesidades y preferencias las interpretamos como Luis XIV la de los franceses del siglo XVIII. Pero ese ciudadano que exige romper los principios de justicia o de equidad y conseguir algo por medio de histrionismo y confrontación no siempre lleva la razón y por tanto no se le puede dar.

Nuestra prioridad es la sostenibilidad económica del sistema. Siempre tendemos a aferrarnos a las variables intermedias como los borrachos a las farolas ante la imposibilidad de llegar al portal de la vivienda donde residen los resultados en salud. Mostrar que el ahorro (principal eje de la sostenibilidad del sistema según se entiendo a día de hoy) es lo más importante es como si un general prioriza perder pocos soldados a ganar la guerra, al final tendrá grandes pérdidas humanas y será vencido.


Mi cartera de servicios es como una promesa de año nuevo. Nuestro compromiso con la sociedad no puede ser infinito, sabemos lo difícil que es ponerles puertas al campo, pero tampoco pueden ser estelas en el mar. Por ello el menú que ofrecemos debe estar claro y en negro sobre blanco, es un contrato que debemos mantener y sostener con visión a largo plazo y mejora continua.

Ya están aquí los objetivos para este año ¿a ver qué se les ha ocurrido esta vez?. En un escenario donde los objetivos suelen ser impuestos y la capacidad de negociación y réplica se asemeja a la de ciertos países caribeños, es lógico que a uno le pida el cuerpo ciertas licencias oratorias. Pero si luego vamos a pedir que, esto de lo que nos mofamos, se cumpla como tablas de la ley, debemos darle la importancia y contextualización que se merecen.


Yo me apaño con poco. La tendencia de algunos gestores a no solicitar medios, económicos o de recursos humanos, puede ser a veces crispante. Ni hacerse la boca un freile ni ser el fantasma de las navidades pasadas, pero en gestión no debemos nunca parecer mártires de la precariedad y siempre tenemos que solicitar lo suficiente para que los servicios que desarrollemos tenga la calidad que corresponde. 
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