¡Quién me iba a decir hace unos
meses que podría captar esa sutil diferencia en una entrevista de Pablo
Iglesias!, no es un simple bolígrafo lo que lleva en su mano, es un arma de
comunicación masiva, y no por su función de plasmar las ideas en un papel, sino
como contenedor de ansiedades y modulador de inseguridades. Son técnicas de
comunicación.
¿Los gestores nacen o se hace?
¿Es necesario tener ciertas predisposiciones o vale con una formación adecuada?
Mi etapa en la Escuela Andaluza de Salud Pública me ha enseñado que, como todo,
es una mezcla de los dos, para ser gestor, para saber gestionar debes tener
unos conocimientos y actitudes que deben ser aprendidas bajo un manto de
predisposición a desarrollarlos.
De lo
bueno, que hay mucho, me quedo, sin ordenarlos por importancia, con el ambiente
académico como primera referencia. Desde hace un tiempo, a mí, que he sido
universitario de alta intensidad, que he vivido esa etapa con regocijo y
profundidad, me apetecía volver a las aulas. Me pedía el cuerpo algo más que un
curso de formación continuada o de formación on-line, necesitaba una formación
reglada y exigente, con profesores reconocibles como tal, y la he encontrado.
Por ir
tejiendo con diferentes colores, hay cosas que mejoraría notablemente y otras que
añadiría. De lo que mejoraría, temas como el de medicina basada en la evidencia
me resultaron demasiado superficiales y más orientados a la práctica médica (entiéndase
enfermera) que a la de gestión. Tras la elaboración del Plan Estratégico he
comprendido lo importante que es la revisión de las evidencias ante
determinadas decisiones y antes de realizar cambios. Es cierto que existe poca
evidencia de calidad sobre gestión, pero creo que un enfoque más “gestionés”
habría sido más positivo.
De lo que
más echo en falta, nociones sobre organización y trabajo por proyectos, cómo
organizar un tiempo escaso, tanto para nosotros como para nuestros
colaboradores. Existen mil teorías sobre esto y muchos métodos que entiendo que
habrían sido de gran interés para todo.
De lo
mejor que me traigo son sin dudas los contactos personales, haber conocido a
gestores consagrados que siguen formándose, a visionarios que siguen pensando
que bajo los adoquines hay arena de playa, hace que el esfuerzo merezca la
pena. A compañeros que empiezan o quieren empezar medrar en el oficio. Las
noches en Granada me han mostrado cuanto menos igual que los días y
perspectivas nuevas que quizás sería difícil de reunir.
Pero esto
no ha sido gratuito, todos hemos pagado algo, mi trabajo y mis ausencias, mis
compañeros; mi mujer y mis hijos las noches que he faltado y que sobrecargaba
el día a día, ellos han sido partícipes de mis méritos, silenciosos valedores
de un sueño que va llegando a un hito, que espero no sea el final.
Y al final, como escribió Sabina:
Este adiós, no maquilla un hasta luego
este nunca, no esconde un ojalá
estas cenizas no juegan con fuego
este ciego no mira para atrás...
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