viernes, 12 de mayo de 2017

LA VALENTÍA COMO INNOVACIÓN


          Inmersos en las últimas semanas de este agotador curso académico, con una carga de trabajo importante para todos, ha caído en mis manos este artículo de DM: Nuevas fórmulas de gestión: lo que pudo haber sido y no fue, y os lo paso porque no tiene desperdicio, a mi modesto entender como alumno en esto de la gestión.

 

           Muchos de los interrogantes que en los meses pasados hemos visto en algún que otro módulo aparecen descritos: Aparece la incapacidad de cumplir los objetivos, la falta de desarrollo de la potencialidad de la ley, el avance de la centralización, se discute sobre si se es más eficiente en la gestión pública, en los hospitales con entidad jurídica o en la gestión privada, y bueno… otros temas más. Temas de los que hemos oído hablar en estos meses.

           Todos los expertos parecen estar de acuerdo en que se necesitan más reformas, más profundas, que hay modelos agotados y que falta flexibilidad y liderazgo. Pero me ha impactado que el autor del artículo no dude en plasmar esta frase tan rotunda: “El punto débil del cambio es la falta de valentía: No hay una voluntad real, los diferentes gobiernos han estado supeditados a tres palancas insoslayables: el propio sistema tal y como está concebido, la contestación social movida por la demagogia fácil y los votos que eso supone de cara a unas elecciones generales, europeas, municipales o autonómicas". 

          Y me pregunto cómo se puede gestionar de manera flexible, eficiente, autónoma, sin cambiar todas las reglas del juego, siendo respetuoso con cada una de las Instituciones, siendo políticamente correcto, intentando cumplirlos objetivos de la leyes y su potencial, … y además siendo valiente. Por no poner otros muchos ítems que no se deberían dejar de lado en la gestión.

          La profesionalización de la gestión también la hemos tocado, la formación impecable de profesionales en esta área también ha salido como factor determinante. Como también se ha nombrado la excesiva politización de la gestión sanitaria. Se habló de la importancia de la participación ciudadana. Desde luego que hace falta valentía para ser capaz de ponerse manos a la obra y que no termine en un mero trámite laboral, o sea: en una chapuza para salir del paso.

          Hemos oído en estos meses infinidad de veces, el aforismo de que “el  papel lo aguanta todo”, aunque según Federico de Montalvo Jääskeläinen, profesor Derecho Constitucional en ICADE, “todo ya no opera en nuestro sistema jurídico, lo que es un don para la eficacia, eficiencia y seguridad de nuestras normas”, parece que se va terminando. Lo que hará de unos y otros, de políticos y gestores, se tomen más en serio eso de que lo que se escribe y lo que se pretende sea lo mismo y que se acerque todo lo posible a la realidad.

          Y me viene que ni anillo al dedo este otra artículo de opinión: Planes estratégicos de humanización de la asistencia sanitaria, ¿es necesario humanizar lo humano? En uno de sus párrafos,  Mª Ángeles Planchuelo dice:la Asistencia Sanitaria en la Comunidad de Madrid, parte de la base de que tenemos uno de los mejores sistemas sanitarios de España y del mundo, en cuanto a la tecnificación, experticia y conocimiento de nuestros profesionales. Sin embargo, aún estamos muy lejos de sacar buena nota en las áreas afectivo/psicológicas en el manejo de las personas, enfermos y familiares que acompañan a nuestros pacientes. No hay nada más que ver cuando uno de nosotros se pone enfermo y tiene que acudir a un dispositivo sanitario, hospital, centro de salud, Summa 112, etc. para saber de qué estamos hablando y qué entendemos por Humanización. Nuestros centros están masificados, los pacientes están cosificados y son identificados por los números de las historias clínicas o por el número de la habitación. Los espacios en áreas de alta sensibilidad como oncología, paliativos, psiquiatría, etc, no poseen el confort adecuado. Se nos desnuda sin prurito y nos visten con pijamas y batas que facilitan enseñar zonas púdicas de nuestros cuerpos. Se nos da poca información y mucho menos se garantiza que hemos comprendido esa información. El paciente se tiene que adaptar al ritmo del hospital en vez de adaptarse el hospital al ritmo de cada paciente, no se facilita que nuestros seres queridos nos acompañen en los momentos difíciles en la urgencia o en la UCI....., y un largo etc. de situaciones esperpénticas y trasnochadas que son más producto de siglos pasados”.

      
Foto A. Caravaca

          Y esto, es lo que se me queda de toda la entrada: hay que ser valiente para gestionar, para innovar. Sin olvidar que el papel NO lo aguanta todo,  que la naturaleza humana es frágil como ese papel, que tarde o tempranos todos seremos en manos de una u otra sanidad.



Antonio Caravaca
Mayo 2017

        

          


         

1 comentario:

  1. Antonio,muy buen post, tocando los temas candentes de la gestión,sobre todo los últimos párrafos donde, se habla de los usuarios y me ha llamado la atención una frase que todos tenemos en mente y que no tenemos en cuenta "los pacientes están cosificados y son identificados por los números de las historias clínicas o por el número de la habitación.
    Esto es de lo que tendríamos que hablar cuando hablamos de Gestión.
    Enhorabuena muy buen post

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